Libre vs Común, ¿Utopías?

Por Jean Zozaya

La cultura libre y la cultura “común” parten de la misma base: la necesidad y la voluntad de compartir ya sean bienes tangibles o no, con el fin de solucionar un problema o de ofrecer una alternativa. Pero existen grandes diferencias entre los 2 conceptos.

¿Una sociedad basada en estos conceptos es una utopía?, ¿y eso es malo, es grave doctor?.

El que recibe una idea de mi, recibe un conocimiento sin que el mio disminuya: al igual que el que enciende una vela con la mía, recibe luz sin que me quede en penumbra. Que las ideas circulen libremente de uno a otro por todo el planeta. Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos de América entre 1801 y 1809.

El término “utopía” posee una connotación negativa de algo que nunca podrá alcanzarse considerando la palabra como obscena. Pero la idea de República en España es en cierto modo una utopía, la democracia fue una utopía, el liberalismo fue una utopía, todo lo que hay de bueno en nuestra sociedad y en nuestra civilización fue, algún día una utopía. Decir que algo no existe, que es imposible, que es inalcanzable y que sería perder el tiempo porque es una utopía es un grave error, una falta clara de visión. Tenemos que volver a conectar con las utopías. Una sociedad que no sueña no tiene futuro, se estanca y se acaba hundiendo. Tenemos el derecho, la necesidad y el deber de pensar otro mundo, sin estar obligados de aprobar todas las propuestas, pero necesitamos personas que reflexionen y que sueñen.

¿Por qué os hablo de utopías?

Para mi, la sociedad dejó de soñar hace ya unas décadas. Se mantiene en un estado pasivo a la deriva en el océano en un bote de plástico pinchado. Ya no posee aspiraciones, sus expectativas se han reducido para convertirse en un denominador común a todos: estudiar, casarse, comprarse una casa, morir.

Un reciente estudio realizado por Educa 2020 en colaboración con la Fundación Axa destacaba que más del 25% de los universitarios españoles querían ser funcionarios y que unicamente un 18% estaba motivado en montar un negocio, en emprender.

Y me pregunto: ¿Qué clase de sueño es querer ser funcionario y por qué sueñan con eso los jóvenes? La respuesta es simple: estos jóvenes ya no sueñan, solamente piensan en la comodidad, en la seguridad, ya nadie quiere arriesgarse, quieren un trabajo seguro.

Uno vs Todos

Nuestra economía es capitalista, sistema en el que unicamente importan los resultados y en el que el fin justifica los medios. Se debe ser siempre más eficiente, más barato, más rápido, más, más, siempre más. Ello es debido a una de las bases sobre la que se soporta este sistema: la competencia. La idea es que solamente sobrevivirán las empresas que sean mejores que las demás. Pero faltaría por definir “mejor”. Básicamente, se resume en la que más beneficios será capaz de realizar, el cómo no tiene importancia.

En el mercado se enfrentan unas empresas con otras para llevarse la mejor parte del pastel. Es una lucha constante, una guerra. Los ineptos no comerán de él y deberán morir. Este sistema hace que unos vivan muy bien mientras otros sobrevivan o mueran. Dudo que pueda sostenerse tal rumbo.

El conocimiento libre o común.

Cuando hablamos de conocimiento libre o común, la idea es otra: compartir para mejorar una situación o solucionar un problema sin tener como única meta los beneficios. Darse cuenta que todos juntos podemos mejorar nuestra situación y que no es aplastándonos unos a otros que nuestra situación global mejorará.

Antes de Wikipedia, para solucionar una duda o aprender de un tema debíamos movernos físicamente a una biblioteca (estos edificios con libros en su interior) e instruirnos hojeando un libro, objeto físico escrito por uno o unos pocos autores. Hoy Wikipedia, la enciclopedia más completa hasta la fecha, ofrece unos datos que tenemos a nuestra disposición en 2 clics siempre y cuando dispongamos de un ordenador (o smartphone) y de conexión a Internet. Wikipedia existe gracias a una comunidad cooperativa de usuarios, voluntarios, de todas las razas, de todos los colores, de todas las religiones, con un único objetivo: que el conocimiento esté disponible para todos/as en todo momento de forma gratuita. Eso permite que con unos mínimos medios materiales, cualquiera pueda instruirse. Claro que no hay que fiarse cien por cien de sus datos y que es mejor investigar un mínimo para hacerse su propia opinión, pero pasa exactamente lo mismo con la televisión, la radio y los demás mass-media.

TEDxLeon, Jorge Sierra: Conocimiento libre y compartido: ¿es posible?
Un poco de historia.

Voy a alejarme ligeramente de los conocimientos libres para volver a ellos más tarde y con otra visión. En este apartado, hablaré principalmente de bienes comunes y de las nociones de propiedad. Los primeros rastros de legislaciones sobre bienes comunes se encuentran en el “Código de Justiniano”, el “Corpus Iuris Civilis” de 529 D.C. Los romanos hacían la distinción entre cuatro formas de propiedad de los bienes:

  • Res privatae – propiedad privada.
  • Res publicae – propiedad pública, perteneciente al Estado.
  • Res nullius – bienes que no pertenecen a nadie, “cosas sin dueño”. Por ejemplo, un pez en el río no pertenece a nadie y está “a la espera” de que alguien se apropie de él. El primero que lo pesca se convierte en propietario privado del pez.
  • Res comunes – bienes que pertenecen a todos y que nadie puede apropiarse de ningún modo. Por ejemplo, el mar, la atmósfera, el aire, algunos santuarios religiosos y los baños públicos. Estos bienes pertenecían a todos porque el uso de éstos pertenecía a todos y nadie podía restringir el uso.

En la Inglaterra del medievo, los “comunes” eran sistemas de gestión de bienes de la tierra. Existían un conjunto de tierras con un estatus particular para las que las costumbres preveían derechos de uso abiertos a todos. Este derecho de uso era un derecho muy potente ya que ni siquiera los propietarios privados de tierras podían oponerse a él. Por ejemplo, la población tenía derecho de recoger madera en el bosque para su propio uso aunque fuera sobre una propiedad privada. Este derecho tenía su límite: no podían vender estos recursos para garantizar que no hubiera sobre-explotación. Estos derecho tenía como denominador común el hecho que regían recursos que se consideraban esenciales para la población garantizándoles un mínimo vital, en cierto modo un ancestro del salario base. El hecho de haber dedicado por un lado las libertades y por otro un límite a la propiedad para que los usos comunes de los recursos se mantengan abiertos es una tradición muy anclada en el derecho de las sociedades occidentales.

Este momento de la historia no duró por mucho tiempo cuando apareció el movimiento de las “enclosures” promovido por propietarios de tierras que tenían mucho interés en cercar sus tierras para prohibir los usos comunes y así aumentar el rendimiento de sus tierras estableciendo técnicas de cultivo más eficaces y para poder criar ovejas. Obtuvieron, por parte del poder inglés, las llamadas “enclosures act” que les permitieron cercar sus propiedades legalmente. (Aquí un interesante y completo artículo sobre el tema).

Avanzamos al periodo contemporáneo para llegar a un momento muy criticado y en el que los comunes han sido totalmente desmantelados, por lo menos legalmente. Momento en el que la economía liberal quiso eliminar el concepto de manera científica de la mano de Garrett Hardin en un artículo publicado en la revista “Science” en 1968 titulado “Tragedy of the commons”, la tragedia de los comunes (Wikipedia). En él, desacreditaba los comunes y conseguía demostrar que la humanidad era incapaz de gestionar bienes en común. Hardin partió de un experimento mental en el que imaginaba un campo en el que los propietarios llevaban ovejas a pastar. Para él, desde un punto de vista racional, cada persona en la situación descrita anteriormente tendría interés de llevar siempre una oveja más en el campo para maximizar su beneficio. Según su razonamiento, llegaría un momento en el que habría demasiadas ovejas, se comerían todo el pasto y los recursos serían destruidos.

Conclusión de Hardin: la humanidad es incapaz de gestionar recursos en común y la única forma de evitar esta catástrofe es distribuir derechos de propiedad privada y el mercado actuará como regulador, o nacionalizar éstos campos en propiedad pública gestionados por el Estado. La visión de Hardin fue durante varios decenios el paradigma científico según el cual se entendían los comunes.

Una de las consecuencias más aberrantes sobre la gestión del clima a través de tratados internacionales, fue que se consideró que había que crear mercados de derechos a contaminar en los que las empresas podían comprar cuotas de contaminación, ya que la idea base es que no podíamos gestionar el aire en común y que la propiedad debía ser el modo de gestionar todas las relaciones humanas.

Pero en 2009, Elinor Ostrom, obtuvo un premio Nobel de Economía por sus trabajos sobre los comunes. Inició sus investigaciones para refutar el concepto de la “tragedia de los comunes” y lo hizo yendo a estudiar concretamente grupos que seguían gestionando recursos en común, como sistemas de riego, bosques,… Quiso verificar qué tipo de gobierno se daban los grupos humanos que gestionaban recursos en común. Constató que podía ocurrir la tragedia descrita por Hardin con problemas de gobierno que hacían que se destruían los recursos. Pero demostró que no era una fatalidad y que en algunos casos, la gestión en común era más eficaz que el modelo de propiedad. Enumeró una lista de ocho criterios con los que pensaba que una agrupación humana podía gestionar un recurso en común de manera satisfactoria.

Según ella, funciona si existen:

  • Límites claramente definidos (exclusión efectiva de terceras partes no involucradas).
  • Reglas de uso y disfrute de los recursos comunes adaptados a las condiciones locales.
  • Acuerdos colectivos que permitan participar a los usuarios en los procesos de decisión.
  • Control efectivo, por parte de controladores que sean parte de o a los que la comunidad pueda pedir responsabilidades.
  • Escala progresiva de sanciones para los usuarios que transgredan las reglas de la comunidad.Mecanismos de resolución de conflictos baratos y de fácil acceso.
  • Auto-gestión de la comunidad, reconocida por las autoridades de instancias superiores.
  • En el caso de grandes recursos comunes, organización en varios niveles; con pequeñas comunidades locales en el nivel base.
¿Qué son los (bienes) comunes?

Los (bienes) comunes son recursos gestionados colectivamente por una comunidad según una forma de gobierno definida por ella misma.

El recurso sólo no es un “común”. Para que haya un “común”, debe existir una comunidad. Pero aunque el elemento fundamental sea la comunidad, lo es tanto o más el proceso que ésta pone en práctica para gestionar los recursos definiendo y estableciendo un sistema de reglas.

¿Podemos concebir el conocimiento como un bien común?

La antes citada Elinor Ostrom, en relación al conocimiento, llegó a la conclusión de que es muy difícil probar que distribuir derechos de propiedad sobre el conocimiento conduce a un resultado eficaz. En general, para gestionar eficazmente el conocimiento se debe dejar el recurso libre de uso. La característica principal del conocimiento como de la información es que son “no-rivales”, es decir, podemos beneficiarnos de ellos y transmitirlos sin privarnos de ellos, y de esta forma llegamos a una eficacia mayor que si no se compartieran. El conocimiento y la información son “comunes” por naturaleza poseyendo una predisposición en ser gestionados por una comunidad.

Cuadro La Libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix

La revolución digital.

Los comunes volvieron a nacer con el advenimiento de lo digital, de la informática y de Internet, por 2 razones:

  • Lo digital aumenta considerablemente la “no-rivalidad” de los recursos ligados al conocimiento ya que antes de ese momento teníamos que acceder a soportes físicos para obtener conocimiento.
  • Internet ha dado medios de coordinación del trabajo de los grupos humanos a gran escala mejorando la eficiencia de la colaboración entre miembros de una comunidad y entre comunidades.

El movimiento del software libre es una prueba clara de la realidad de los comunes del conocimiento ya que existe una eficacia del trabajo colaborativo en el desarrollo de estos software. Las licencias libres son las reglas definidas y establecidas por y para la comunidad, permiten gestionar los derechos sobre los recursos y evitan movimientos de “enclosures” como el copyleft por ejemplo.

La importancia de los modelos de gobierno de las comunidades.

La diferencia entre el enfoque de los comunes y el de la cultura libre, es que no es suficiente que exista una licencia libre o que el recurso sea de uso libre para que exista el común. Es mucho más complejo. Observando la forma en que la comunidad se ha estructurado y el tipo de gobierno que ha originado se diferencia entre libre y común.

Muchos programas libres poseen licencia libre pero no son necesariamente comunes. En el mundo del software libre existe la figura del “dictador benevolente”, particularmente en el desarrollo de Linux en el que Linus Torvalds, como individuo, tuvo un gran poder sobre el arbitraje de lo que debía ser integrado o no en el software. Este sistema de funcionamiento es jerárquico y oculta fenómenos de poder. Linux está bajo licencia libre pero la comunidad no funciona como un común, en Mozilla pasa algo parecido. Al contrario, la comunidad Debian funciona de manera mucho más horizontal y se acerca más al concepto de común en su toma de decisiones, por ejemplo.

Conclusión

Hoy día, necesitamos más que nunca de las utopías. Encontrar soluciones a lo que está en juego y contrarrestar los nubarrones que se acumulan por encima de nuestras cabezas es una necesidad. Las únicas propuestas que existen son comerciales, nacidas de la industria vía el marketing y la publicidad. Todo el mundo nos dice qué debemos cenar está noche pero nadie nos dice cómo podremos vivir dentro de un siglo. Ya no existen utopías coherentes. Un porvenir no previsto no es un porvenir. Un futuro no deseado no existe. Nos falta una visión. Tenemos muchas previsiones sobre sub-elementos que, si fueran organizados, podrían crear una visión pero de momento no se ha elegido ninguna.

La búsqueda del bien común es una evidencia. Pienso que el común debería ser el fundamento de toda sociedad, particularmente de las consideradas como democráticas y civilizadas. Y sin embargo, aun estamos lejos. Para mi, una de las grandes fuentes de los males que sufre la tierra, es la voluntad de proteger y de no compartir su parcela. En el origen de las guerras y de los conflictos, de las acciones negativas desorganizadas u organizadas, siempre está el miedo de perder lo poco que se posee. Llego a preguntarme si un reparto moderno e inteligente puede aún llegar de una iniciativa política. Tengo el sentimiento de que si un sistema de reparto, de intercambio debe acontecer, solo podrá ocurrir por un deslizamiento natural, por una desorganización-reorganización orgánica.

Reivindicar el bien común, ¿es querer que la gente viva en buenas condiciones o es querer que la propiedad sea común?. ¿Es pensar que la propiedad común puede producir buen vivir?.

Señal de tráfico ficticia hacia utopía

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