El Crowdfunding en la cultura de lo abierto

El crowdfunding es una alternativa a la financiación basada en contribuciones de muchas personas. También conocido como micro-financiación o micro-mecenazgo es, cada vez más, una opción a la hora de buscar inyección de capital para un proyecto personal o empresarial. Además, promueve la cultura de lo abierto en el mundo de las empresas.

El crowdfunding

La financiación participativa permite multiplicar el número de proyectos creados y distribuir el poder de decisión sobre los mismos. Hasta ahora, la última palabra la tenían bancos – cada vez menos significativos en este tipo financiación -, business angels – en creciente importancia – y venture capital – muy importantes para rondas de muchos ceros -. Entre medias teníamos a incubadoras, aceleradoras, las famosas 3 F´s (friends, fools & family) y las ayudas públicas, tipo préstamos Enisa.

Las cosas, por suerte, van cambiando. A este número de opciones, se van integrando nuevas y la economía colaborativa, dentro de las múltiples posibilidades que ofrece para hacer las cosas diferentes, presenta una alternativa para la financiación de proyectos. Además, fiel al sector del que procede, obliga a la desnudez más absoluta de los proyectos de manera pública.

Tipologías

Hay cuatro tipologías: donación, recompensas, equity y lending.

El primero es para proyectos solidarios y la única recompensa que existe es el sentimiento de haber hecho algo positivo y con impacto en la sociedad.

Los otros tres, llevados a iniciativas empresariales, presentan unas características que los hacen idóneos para casi cualquier tipo de proyectos. Eso sí, cada cual idóneo dependiendo de la etapa del mismo: no es lo mismo un proyecto en pre-producción, que en lanzamiento con una masa crítica de usuarios importante, con facturación recurrente o ya con cierta antigüedad y tracción, además de reputación.

La clave está en utilizar estas herramientas en el momento adecuado y de la forma adecuada, que no es otra que una campaña con todos los elementos básicos (recompensas, textos, vídeos, información, difusión y actualizaciones).

Cultura de lo abierto como requisito indispensable

Crear una campaña de crowdfunding ni es sencillo, ni es gratis – aunque esto depende de las habilidades propias y del equipo – ni asegura el éxito a la hora de conseguir financiación. De lo mencionado en el párrafo anterior, el nivel visual es el primer gancho a la hora de difundir una campaña. Es decir, el vídeo tiene que llegar – y no sólo a los ojos – a quien lo visualice. Pasado esto, la información veraz, absoluta y total es la forma de convertir a quien vea el vídeo en alguien dispuesto a poner su dinero a cambio de una recompensa, un interés o, en el caso del equity, una parte de tu empresa.

No aportar toda la información, que esta no sea fiel a la realidad o con estimaciones no respaldadas por métricas y/o datos, o no responder a las múltiples preguntas a las que suelen ser sometidos los proyectos, es sinónimo de fracaso. Aún así, cumpliendo con todo, el éxito no está ni mucho menos asegurado y puedes encontrarte en la incómoda situación de habértelo quitado todo delante del público y que no gustes.

Es duro, pero la vida del emprendedor se basa en aprender de los fracasos y seguir adelante. El feedback recibido durante la campaña es oro puro en forma de información sobre cómo mejorar el proyecto y hacerlo atractivo para los potenciales inversores o mecenas. El auténtico fracaso es no volver a intentarlo.

Campaña en el mundo “open”

Soy un admirador de los sistemas colaborativos que emplean las mismas herramientas que ofrece este mismo sistema para el desarrollo de proyectos. En este caso, en relación al crowdfunding, hay muchos ejemplos en todos los sectores de la economía colaborativa: consumo, makers, finanzas y conocimiento abierto. Hay, además, uno que encaja perfectamente con la línea de este espacio de reflexión de Proyecto Íkaros y que está relacionado con este último pilar de la economía colaborativa: el conocimiento abierto.

Creative Commons, la asociación sin ánimo de lucro que promueve la cultura más abierta y libre a través de su sistema de licencias, lanzó una campaña de crowdfunding de recompensas para la creación de un libro. Éste, como no podía ser de otro modo, trataba sobre los modelos de negocio basados en lo abierto, y recaudó nada más y nada menos que 65.420 dólares por parte de 1.687 mecenas.

Open Business Model, título del libro, quería mostrar al mundo el espectro completo de modelos de negocios abiertos que utilizan Creative Commons. Su meta era responder a lo que consideraban una de las preguntas más importantes de la era digital: ¿Cómo ganan dinero los creadores para hacer sostenible lo que hacen si dejan que el mundo reutilice su trabajo?.

La gran pregunta en relación a todo lo abierto. Pero está claro que lo abierto tiene muchas ventajas y ahí es donde hay que empezar a buscar opciones más coherentes, sobre todo en un sector que se basa en lo distribuido, descentralizado y compartido. Un sector donde el crowdfunding encaja perfectamente como palanca de crecimiento de proyectos y la participación cada vez más activa de las comunidades alrededor de los mismos.

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